Ocho cosas que conviene tener definidas antes de pedir presupuestos para tu página web: objetivo, páginas, contenido, referencias, dominio, presupuesto y quién decide. Incluye un brief para copiar.

Gran parte de lo que sale mal en un proyecto web se decide antes de que empiece el diseño: un objetivo poco claro, textos que no están listos, varias personas opinando o un presupuesto que cambia a mitad de camino. Nada de eso depende de quién contrates, depende de cómo llegues a la primera conversación.
Preparar unas pocas cosas antes de pedir presupuestos tiene tres efectos. Las propuestas que recibas se podrán comparar entre sí, el proyecto avanzará más rápido y es menos probable que pagues por cambios que se podían haber evitado.
En breve: antes de contratar, define un objetivo principal, a quién le hablas, qué páginas necesitas, qué contenido ya tienes, qué webs te sirven de referencia, qué dominio usarás, cuánto puedes invertir y quién toma las decisiones. Al final del artículo tienes un brief para copiar y rellenar.
Una web puede hacer muchas cosas, pero conviene elegir una que mande sobre las demás. De ella depende qué páginas llevará, qué botones destacarán y cómo sabrás si funciona.
| Si tu objetivo es… | La web necesita… | Sabrás que funciona si… |
|---|---|---|
| Recibir consultas | Servicios claros, casos reales, formulario y botón de contacto visibles | Aumentan los mensajes y llamadas al mes |
| Vender productos | Catálogo, carrito, pasarela de pago y opciones de envío | Crecen los pedidos y el valor medio por pedido |
| Recibir reservas | Calendario, confirmaciones y política de cancelación | Suben las reservas mensuales |
| Mostrar tu trabajo | Portafolio con proyectos y resultados | Te contactan clientes que lo vieron |
| Captar contactos | Formulario, recurso descargable o boletín | Se suman suscriptores nuevos |
Si te cuesta elegir una, ordena tus objetivos por importancia. El primero decide el diseño, los demás se acomodan.
Antes de hablar de colores, escribe quién es tu cliente ideal y qué necesita saber para decidirse. Un ejercicio práctico es anotar las cinco preguntas que más te hacen antes de comprar o contratar. Suelen ser parecidas a estas:
Si la web responde esas preguntas, ya hace buena parte del trabajo de venta.
No hace falta diseñar nada. Basta con una lista de las páginas y de cómo se conectan. Para un negocio de servicios, un mapa típico es:
Inicio
├── Servicios
│ ├── Servicio 1
│ └── Servicio 2
├── Casos o portafolio
├── Sobre mí / Sobre nosotros
├── Preguntas frecuentes
└── Contacto
Más páginas implican más trabajo y más costo (puedes ver el efecto en el artículo sobre cuánto cuesta una página web). Una buena regla es empezar con las páginas que responden a las preguntas del paso anterior y agregar el resto cuando haga falta.
El contenido es lo que más suele retrasar un proyecto, porque depende de ti y no de quien programa. Una web con diseño excelente y textos a medias sale tarde o sale mal.
| Contenido | Qué conviene tener | Quién suele prepararlo |
|---|---|---|
| Textos | Quién eres, qué ofreces, cómo trabajas, precios o rangos, preguntas frecuentes | Tú, o un redactor si lo contratas |
| Fotos y video | Imágenes propias de tu trabajo, tu equipo o tus productos, con buena resolución | Tú, o un fotógrafo |
| Logo y colores | Archivos del logo en alta calidad y los colores de tu marca | Tú o quien diseñó tu marca |
| Reseñas y casos | Testimonios reales, con permiso de quien los dio | Tú |
| Datos de contacto | Teléfono, correo, dirección, horarios, enlaces a redes | Tú |
| Páginas legales | Política de privacidad, términos y política de cookies según la normativa que aplique a tu público | Tú, un abogado o una plantilla revisada |
Si todavía no tienes algo, dilo al pedir presupuesto. Redacción, fotografía y textos legales pueden estar incluidos o cobrarse aparte, y es mejor saberlo desde el principio.
Guarda entre tres y cinco webs que te gusten y dos que no. Para cada una, anota qué te atrae o qué te molesta: el orden de la información, el tono de los textos, la forma de mostrar precios, la facilidad para contactar.
El objetivo no es copiar un diseño. Es darle a quien trabaje contigo un punto de partida concreto, porque “quiero algo moderno y limpio” significa cosas distintas para cada persona. Añade también dos o tres competidores directos para ver qué dicen y qué te diferencia de ellos.
Estos detalles parecen menores, pero causan problemas cuando se descuidan.
Una regla simple: todo lo que sea tuyo, que figure a tu nombre y con un correo al que tú tengas acceso.
Llegar sin un presupuesto claro lleva a propuestas que no se parecen. Si tienes un rango, dilo: ayuda a que te propongan soluciones realistas en lugar de la más cara o la más barata.
Tres cosas a tener presentes:
Cuando varias personas opinan sin un responsable, los proyectos se alargan. Define de antemano:
Un solo interlocutor con autoridad para decidir suele ahorrar semanas.
Un brief es una página que resume todo lo anterior. Puedes pegar este modelo en un documento, rellenarlo y enviarlo junto con tu solicitud de presupuesto:
BRIEF DE PROYECTO WEB
1. Negocio
Nombre, qué haces, ubicación o zona de servicio.
2. Objetivo principal
(Recibir consultas / vender / reservas / mostrar trabajo / captar contactos)
3. Cliente ideal
Quién es y qué preguntas hace antes de decidirse.
4. Páginas
Lista de páginas que necesito.
5. Contenido disponible
Textos: sí / parcialmente / no
Fotos: sí / parcialmente / no
Logo y colores: sí / no
Reseñas o casos: sí / no
6. Referencias
3 a 5 webs que me gustan y por qué.
2 webs que no me gustan y por qué.
2 competidores.
7. Dominio y cuentas
Dominio deseado o ya registrado. Correo profesional: sí / no.
8. Presupuesto y plazo
Rango de inversión inicial y de gasto anual.
Fecha límite, si existe.
9. Decisiones
Persona que decide, canal de comunicación, rondas de cambios.
Con tu brief en la mano, estas preguntas te ayudan a comparar:
No. Para pedir una propuesta alcanza con el objetivo, una idea de las páginas y una estimación de qué contenido tienes. Lo que falte se resuelve en conversación, pero conviene decirlo para que el presupuesto lo contemple.
Puedes empezar igualmente, pero avísalo. Diseñar un logo y una paleta de colores es un trabajo aparte y afecta al precio y al plazo.
Sí, muchos lo ofrecen. Suele ser un servicio adicional y funciona mejor si tú aportas la información: qué haces, cómo trabajas y qué preguntas recibes. Nadie conoce tu negocio como tú.
Depende de cuánto tengas ya. Definir objetivo, páginas y referencias puede resolverse en una tarde. Reunir textos y fotos puede tomar desde unos días hasta varias semanas. Pide a quien contrates un calendario por etapas para saber qué se necesita y cuándo.
Llegar con las ideas ordenadas no te obliga a saber de diseño ni de tecnología. Solo te permite pedir lo que necesitas, comparar propuestas con criterio y evitar que el proyecto se detenga esperando decisiones o materiales. Si todavía dudas de si tu negocio necesita una web ahora, te servirá el artículo sobre cuándo tiene sentido tenerla si ya usas redes sociales.
En el próximo artículo vemos qué pasa cuando la web ya está publicada pero tarda en cargar: cuántos clientes se pierden por eso y cómo solucionarlo.
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